
POR FIIIIIIIIIIIIN, se confirma fecha de estreno en cines españoles de Arrietty para el 22 de julio. El título en nuestro idioma parece ser que aún está pendiente por decidir.
Amaneció, y me encontré con que emprendiste un largo viaje
Mi corazón se te escapó del equipaje
Y se quedó fue para llenarme de recuerdos
Amaneció, y el gallo viejo que cantaba en la ventana
Hoy no cantó, pues tú no abriste la mañana
Y hasta el viento se devolvió porque no estabas
Eres el arroyito que baña mi cabaña
Eres el negativo de la foto de mi alma
Eres agua bendita que crece en mi cultivo
Eres ese rayito que me calienta el nido
Atardeció, y el corazón abre su álbum en silencio
Un acordeón le va imprimiendo los recuerdos
Y hace también una canción para que vuelvas
Atardeció, y ya se va la claridad de mi cabaña
No siento luz en los rincones de mi alma
Pues ya no tengo todo lo que llevas dentro
estribillo
Yo sólo quiero ser el dueño de tu amor
Yo sólo quiero ser el dueño de tu risa
Para encontrarte y devolverte el corazón
Que me acompañes por el resto de mi vida, uy!
Estribillo
Diego le dio la espalda a Enara y sin hacerle el menor caso fue hasta la pila de libros que su padre había estado arreglando y continuó su trabajo. La muchacha lo miró perpleja mientras se alejaba a la otra punta de la tienda. El chico tenía el semblante un tanto arrogante. Era moreno, de un metro setenta y , al igual que su padre, llevaba unas gafas pero éstas eran de montura negra y fina de metal. También tenía un montón de pecas en las mejillas y sus ojos eran azules. Era atractivo, no cabía duda pero su actitud tan arrogante le había dejado más bien fría. Decidió entonces continuar mirando en las estanterías y fue entonces cuando un ruido extraño atrajo la atención de ambos. Provenía del fondo de la tienda, en el cuarto trasero. Diego salió corriendo en esa dirección y Enara lo siguió . Cuando pasaron las cortinas que separaban ambas estancias se toparon con una corriente electrica que se estaba formando en el centro de la habitación. Parecía estar creando una especie de agujero.
¿Qué está pasando?- exclamó Enara en el mismo momento en el que una fuerte corriente de aire comenzaba a moverse por la habitación removiendo todo y levantando papeles y carpetas por todos lados.
¿Y me lo preguntas a mi?- dijo Diego mirándola como si le hubiera preguntado una estupidez.
El agujero se fue tornando más grande por momentos y de repente dos personas salieron de él cayendo al suelo con fuerza y entonces el agujero se cerró dos segundos más tarde.
Frente a ellos habían aparecido un chico y una chica que se pusieron en pie y miraron hacia el agujero algo aturdidos. Se miraron entre ellos y luego miraron a su alrededor.
Hola- dijo la chica.
Nota: Antes de continuar con la historia me gustaría advertir que los nombres de lugares o empresas son pura invención así que si se asemejan a alguna de la realidad ha sido mera casualidad.
Volvieron a aparcar en el centro del pueblo, y tras despedirse de su madre Enara se dirigió hacia la parte alta. Caminó varias calles bastante empinadas hasta llegar a lo alto del pueblo, donde se encontraba la parte más antigua de la misma . Se paró junto a una balaustrada de piedra a contemplar en mar. Estaba habituada al mar porque en la ciudad donde vivían también había pero el tono de aquella parte del mar le resultó distinto. Era más azulado y el sol reflejaba sus rayos provocando más brillo en su superficie. Una brisa marina acarició sus mejillas y respiró con profundidad aquel aroma tan tranquilizador que tan bien conocía y que tanto le gustaba. Siguió caminando un buen trecho más hasta llegar a la librería. Se llamaba “Librería La Red” . Entró con algo de timidez dentro y unas campanas anunciaron su presencia en el local.
-Buenos días- exclamó una voz al final de la tienda
Buenos días- dijo Enara mirando hacia la dirección de la voz. Enseguida vio que se trataba de un hombre de unos cuarenta años, moreno con algunas canas, gafas con montura de pasta fina de color negro y la cara redonda y llena de pecas. Vestía con un polo azul marino y unos tejanos desgastados. Se acercó hasta ella con una radiante sonrisa de bienvenida dejando un montón de libros por colocar dentro de una cajas de embalaje.
No eres de por aquí ¿verdad?- dijo entrando dentro del mostrador.
No, soy la biznieta de Blanca Méndez
Ah, claro. Siento mucho lo de tu abuela- el rostro del hombre cambió por completo y se tornó serio .
¿La conocía?
Si, era una asidua lectora y se pasaba por aquí todos los lunes para ver lo nuevo que llegaba. Era una mujer encantadora. Todos la queríamos mucho.
Yo no la conocí pero he visto su colección de libros y es impresionante. Llenan toda la sala de estar. Me ha llamado mucho la atención.
¿Y porqué no has escogido uno de los libros de tu abuela en vez de comprar uno aquí?
Buscaba un libro en particular y no creo que mi abuela lo tenga
Te sorprendería la increíble variedad de libros que compraba. Pero bueno, tampoco los compraba todos. También se dedicaba a cuidar de su jardín así que no se pasaba todo el día leyendo- dijo volviendo a sonreír- ¿Qué libro buscas entonces?
Si, se titula El mar de las algas oscuras de Andrea Maliesis. Es de la editorial Manparo pero me gustaría mirar alguna otra cosa.
Adelante, estás en tu casa. Yo mientras voy a buscar tu libro y te lo dejaré en el mostrador. Esa autora tu abuela no la leía pero sí que la tengo. Has echo bien en venir.
Desde fuera de la tienda la entrada no te daba a entender que fuera un local muy grande pero en cuanto entrabas te sorprendías. Tenía altos techos por lo que la sensación de agobio de otras librerías al tener tantos libros acumulados no existía. Las paredes estaban decoradas con motivos marineros, redes, arpones y fotografías de barcos y marineros en plena faena. Después de mirar las fotos Eanra comenzó a buscar en las estanterías otros libros que le llamaran al atención y fue hasta la estantería de fantasía y ciencia ficción. Tocó el lomo de varios ejemplares y vio uno de color verde oliva titulado El Recetario de Dimas Swarf, de Amelia Monreal y lo cogió para ojearlo. De pronto escuchó la campanilla de la entrada de la tienda y se giró para ver quién había entrado. Se trataba de un chico de su misma edad que saludó al tendero y se metió dentro del cuarto del fondo de la tienda. Enara pensó que debía de tratarse de su hijo. Enseguida entró una segunda persona y sorprendida vio que se trataba de su madre. Dejó el libro de Amelia en el mostrador para comprarlo también y se acercó hasta Leonor.
Mamá- exclamó Enara- ¿ya has terminado de comprar?
La tienda de la señora Pepa abre dentro de media hora así que he pensado en venir yo también a mirar libros.
Enara miró a su madre pero ésta le resultó extraña ya que parecía nerviosa y miraba hacia el interior de la tienda algo incómoda.
Hola Tomás- exclamó Leonor mirando al tendero.-hace mucho tiempo...
Hola- Tomás se acercó hasta ellas y le plantó dos besos en las mejillas a Leonor- así que esta es tu hija Enara.
Si- Enara miró a su madre con mayor detenimiento y se percató de que su labio inferior temblaba ligeramente. Eso la sorprendió porque sólo se ponía así cuando estaba nerviosa o se enfadaba con ella. Tomás era el que la ponía en aquel estado. Pepa había comentado que ellos dos habían sido novios hacía años ¿era ese el motivo por el cual su madre se comportaba así?
Salgamos fuera y hablaremos un poco. Un momento- Tomás se marchó hasta el interior de la tienda y salió con el muchacho que había visto antes Enara.- Este es Diego, mi hijo
¿El hijo de Teresa?
Si
¿Y qué tal está ella?
Lo último que supe de ella era que estaba viviendo en Madrid
¿Os divorciásteis?.
Si hace unos ocho años, pero vayamos fuera. Creo que tenemos bastantes cosas que contarnos- Leonor y Tomás se marcharon dejando solos a sus dos hijos en la tienda.
En otro mundo...
El profesor Zorba metió el azufre dentro de la probeta y, tras coger un vaso de medir y poner 200 ml de agua dentro de él, lo vertió sobre la mezcla que acababa de crear. La reacción fue la esperada porque el contenedor del vidrio comenzó a salir espuma de color azul que mojó toda la mesa de pruebas.
Eureka- exclamó emocionado. El resto de la poción que no había caído en la mesa la colocó dentro de la máquina y le dio al botón de reinicio.
Cariño- escuchó el profesor desde el sótano- es hora de comer.
Ya voy- dijo volviendo a apagar la máquina.
Se quitó la bata blanca de trabajo y después de lavarse las manos subió hasta el piso de arriba donde su mujer le estaba esperando con la mesa ya preparada y sus dos hijos sentados en ella.
¿Qué tal las pruebas?- quiso saber Ecco, su hija de diez años
Van mejor de lo que esperaba y creo que esta noche podremos usar la máquina.
No tenemos mucho tiempo- dijo seria su mujer mientras recogía del microondas un vaso de leche de Nak, que tanto le gustaba a su marido- las irregularidades en el tiempo están empeorando por momentos y tus amigos de Antar Andranes no parecen querer hacer nada. El primer equipo está listo para la incursión en el sector predeterminado en el ordenador principal. Hay que detenernos.
¿ Estás segura de que Rona estará segura si te sigue mandando la información? No quiero ponerla en peligro por culpa nuestra.
Tomamos las medidas necesarias para que no detecten sus transmisiones No te preocupes.
No me acaba de convencer el método.
Tú acaba pronto la máquina y todo volverá a la normalidad. Una vez que destapemos a tu antigua empresa y deje de ponernos en peligro a todos.
Lo se, lo se- quiero que preparéis el equipo para esta noche.
De acuerdo- exclamó Talos, su hijo mayor.
Una vez terminado el desayuno Zorba le dio un beso a su esposa y volvió a bajar hasta el subterráneo para proseguir con las pruebas finales.
Pasó el resto del día intentando equilibrar la máquina y a las siete de la tarde dio con la clave para crear el agujero. Toda la familia se reunió con él cargando sus mochilas y a sus espaldas mientras Zorba encendía la máquina. Un pitido comenzó a sonar aumentando de volumen al pasar lo segundos. Todos tuvieron que taparse los oídos por el molesto sonido y entonces la casa comenzó a moverse. Un pequeño terremoto sacudió toda la zona y al lado de la máquina comenzó a formarse un aujero con las pequeñas descargas de energía que la máquina iba extrayendo de su fuente de poder.
¿Esto es el agujero dimensional?- exclamó Ecco algo asustada.
Si, cariño- le contestó su madre mientras ayudaba a su marido con la palanca para estabilizar el agujero. Todos los papeles del cuarto comenzaron a volar alrededor de la estancia y entonces fueron succionados por el agujero.
¡ Esto no debería de pasar!- exclamó Zorba preocupado. No tuvo tiempo de reaccionar cuando sus dos hijos fueron succionados por el agujero ante los atónitos ojos de sus padres.
Ve por ellos, no pueden perderse. Agarra esta menta y cuando yo te diga tira de ella. Yo ajustaré la del otro lado.- pero antes de que les diera tiempo a reaccionar el agujero se cerró dejándolos sin acabar de comprender lo que acababa de pasar.
En ese momento dos hombres entraron en el laboratorio y corrieron hasta donde estaba el profesor y su mujer. Los agarraron por las muñecas detrás de sus espaldas.
Los hemos perdido- exclamó Ana mirando hacia donde habían desaparecido sus dos hijos